Escuchar música en el trayecto del metro, de camino a casa, en el
trabajo y por qué no, al recibir quimioterapia. Según una revisión de 30
estudios publicada en la 'Cochrane Library'
(una institución dedicada a revisar las evidencias científicas sobre
distintos tratamientos y medidas de salud), la musicoterapia ayuda a
reducir la ansiedad en las personas con cáncer y también tiene efectos
positivos en el humor, el dolor y la calidad de vida.
Los beneficios de esta terapia complementaria pueden aprovecharse en
cualquier fase de esta enfermedad, no sólo durante el tratamiento. "Se
trata de una situación que, desde el diagnóstico, afecta enormemente en
el estado de ánimo de la persona y también influye a nivel físico y
social", apuntan los autores de este análisis. En este sentido, las
intervenciones de musicoterapia han demostrado ser útiles para "aliviar
algunos síntomas y los efectos secundarios de la quimio", como las
náuseas y los vómitos.
Después de analizar 30 estudios con un total de 1.891 pacientes, "observamos que también se registraban pequeñas reducciones del ritmo cardiaco
y de la tensión", afirma Joke Bradt, principal autor de la revisión, de
la Universidad de Philadelphia (EEUU). Además, parece que también
"consigue disminuir ligeramente el dolor". Como explica Carmen Yélamos,
psicooncóloga y directora de la Fundación del Instituto Madrileño de
Oncología (IMO), "según los estudios realizados hasta el momento, la
música ayuda a liberar endorfinas, que son unos neurotransmisores que
enmascaran el dolor".
Algunos trabajos puntuales señalan mejoras en la fatiga o en la
inmunidad, pero no hay resultados concluyentes al respecto. "Hay una
investigación concreta que se publicó en 1993 que indica que escuchar
música durante 15 minutos aumenta los niveles de Interleukina en sangre,
lo que refuerza el sistema inmune", explica la especialista española.
También hay estudios, agrega, que aseguran que "mejora la circulación,
los trastornos digestivos y el sueño (ya que la música eleva los niveles
de melatonina, implicada en este proceso)".
"Ya en la época de Pitágoras y Platón se utilizaba la música para inducir estados emocionales
en el paciente y muchos trabajos recalcan sus beneficios", asegura
Yélamos. Lo que ocurre es que "la mayoría son pequeños y era necesario
realizar una revisión sistemática de todo lo que hay", subrayan los
investigadores.
Dadas las evidencias, "la música es un buen complemento al
tratamiento del cáncer", destacan los autores de la revisión, tanto la
seleccionada por expertos como la que los pacientes graban en su mp3
para escuhar sus piezas preferidas. "Lo que no se sabe es si un estilo
es más eficaz que la otra", añaden.
Talleres de musicoterapia
"Así como en algunos países de Europa y en EEEU la musicoterapia
forma parte del tratamiento en este tipo de pacientes, en España esta
práctica no está oficialmente regulada", comenta Carmen Yélamos. "Sí se
realiza de forma puntual, con programas subvencionados por algunas
entidades, y determinados hospitales también incluyen esta alternativa,
especialmente aplicada en niños con cáncer, como en el Hospital de La
Paz de Madrid, en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y en el
Hospital de la Fe de Valencia".
Como explica la experta del IMO, "suelen ser talleres de 10 sesiones y se realizan en grupo. Se seleccionan las piezas musicales más adecuadas
en función del objetivo que se persigue (para mejorar el sueño, la
ansiedad...), se explica de forma previa el estado que se pretende
inducir y después de la audición el grupo habla de sus sensaciones".
Según Yélamos, existe "una asociación de musicoterapeutas donde uno se
puede formar en esta materia".
Los resultados son positivos, no tiene efectos secundarios y al ser
en grupo, "los pacientes se sienten acompañados y comprendidos, no están
solos", asegura la psicooncóloga. De todas formas, aunque no siempre
estén disponibles estos talleres, las personas pueden hacer sus
tratamientos de quimio con su música preferida. "Les ayuda a relajarse y
les distraer de los pensamientos negativos; además, les ayuda a
desconectar del entorno", propone Yélamos.

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