Como tantas calladas mujeres de su época, Isabel Vercher, Isabelín,
parecía destinada a pasar por el mundo sin hacer ruido desde el más
humilde anonimato. Pero un picor de ojos lo ha cambiado todo. Nacida en
la Llosa de Ranes en 1934, Isabelín se puso a trabajar de criada en una
casa pudiente de Xàtiva cuando tenía 19 años. Ahí ha estado siempre:
cuidando a la xiqueta de la casa, que ahora tiene 58 años, y atendiendo
las necesidades del mal llamado amo, que hoy va por los 93 años y sigue a
su cargo (sin pagar nada, porque Isabelín es como de la familia). Esa
vida anacrónica iba acompañada de otra costumbre obsoleta: nunca jamás
ir al médico ni a la farmacia a por medicamentos para ella.
Esto, que parece una exageración, lo han podido comprobar recientemente los funcionarios del centro de salud de Xàtiva. Hace un par de semanas, Isabelín fue a su óptica habitual y allí comentó que sentía un picor en los ojos. El óptico le pidió que visitara al oculista para que le hiciera una revisión. Isabelín envió a la xiqueta para que le dieran cita (ella aún habla de "recoger el volante") y le entregó su vieja cartilla del seguro. En el centro de salud le exigieron la tarjeta SIP, pero Isabelín ni tenía SIP ni sabía qué diablos era aquello. La cosa se complicaba
Esto, que parece una exageración, lo han podido comprobar recientemente los funcionarios del centro de salud de Xàtiva. Hace un par de semanas, Isabelín fue a su óptica habitual y allí comentó que sentía un picor en los ojos. El óptico le pidió que visitara al oculista para que le hiciera una revisión. Isabelín envió a la xiqueta para que le dieran cita (ella aún habla de "recoger el volante") y le entregó su vieja cartilla del seguro. En el centro de salud le exigieron la tarjeta SIP, pero Isabelín ni tenía SIP ni sabía qué diablos era aquello. La cosa se complicaba
Desde el centro llamaron a Valencia y allí se quedaron a
cuadros. "¿Esta mujer está viva?", dicen que preguntaron. La
incredulidad derivaba que Isabelín hubiera sacado medicamentos de la
farmacia ("ni una tirita", cuenta ella), ni hubiese visitado al médico.
Tampoco ha ido nunca a la sanidad privada. "Sólo he ido a la óptica y al
dentista para que me arrancaran alguna muela, pero ya está. Nunca, que
yo sepa, he ido a un médico para que me reconociera ni a ninguna
revisión", asegura Isabelín.
¿Y cuando ha estado enferma, qué ha hecho? "Yo nunca me he encontrado mal -responde-. Mi madre ya decía que yo nunca caía enferma como los otros niños. Hombre, sí que he tenido resfriados y cosas así. Pero si he estado enferma, ¿sabes cómo se me ha pasado el mal? Fent faena. Porque teniendo trabajo, yo ya estoy contenta", confiesa Isabelín. Hace un tiempo cayó un porrazo. "La mano me hacía daño, pero trabajando con ella se me fue al cabo de un tiempo", detalla.
¿Y medicamentos? "Para mí no los he sacado nunca", contesta. Algunas veces se toma un Frenadol de la casa en la que entró de niñera a los 19 años y en la que sigue durmiendo muchas noches. "De joven tomaba algún optalidón, y luego alguna aspirina. Nada más", dice.
Resuelto el enigma, en la Conselleria de Sanidad le han expedido un SIP provisional. "Dicen que más adelante me enviarán el 'CHIP' (así lo llama ella, tan desacostumbrada como está)". Por eso, ya ha podido recoger la cita. Isabelín cuenta que, al entrar al centro de salud -donde ya se había corrido la voz del caso-, "todos los trabajadores se dejaron la faena para venir a verme y decirme lo bien que estaba". Finalmente, le han dado cita para el 10 de noviembre. Será la primera vez en 77 años que Isabelín haga perder un minuto y un euro a la sanidad pública. Pero aun así ha tenido que tragarse la lista de espera de cuatro meses.
"¡No sé qué les dirá el médico a las personas que van casi cada día!"
Además de tener una salud de hierro, Isabel Vercher es valiente e inquieta. Enviudó a los 51 años sin haber tenido hijos y, desde hace un tiempo, va a la Escuela Pública de Adultos de Xàtiva para refrescar la lectura y la escritura, que casi había olvidado y que ha recuperado. "Allí, oigo a muchas amigas decir que mañana no vendrán a clase porque tienen médico. Hay algunas que van casi todos los días a la consulta. ¡No sé qué les dirá el médico si van cada día!", explica. "Hay personas que lo necesitarán, pero hay otras que se lo han tomado como una costumbre lo de ir al médico", opina Isabelín. Al conocer el debate sobre el copago sanitario, Isabel Vercher lo ve una buena idea. "Según mi parecer, creo que sí estaría bien esa medida para que algunas personas moderaran un poco las visitas al médico y los medicamentos", subraya. Entre risas, ella bromea con su caso: "¡A mí tendría que devolverme dinero la Seguridad Social!". p. cerdà valencia
¿Y cuando ha estado enferma, qué ha hecho? "Yo nunca me he encontrado mal -responde-. Mi madre ya decía que yo nunca caía enferma como los otros niños. Hombre, sí que he tenido resfriados y cosas así. Pero si he estado enferma, ¿sabes cómo se me ha pasado el mal? Fent faena. Porque teniendo trabajo, yo ya estoy contenta", confiesa Isabelín. Hace un tiempo cayó un porrazo. "La mano me hacía daño, pero trabajando con ella se me fue al cabo de un tiempo", detalla.
¿Y medicamentos? "Para mí no los he sacado nunca", contesta. Algunas veces se toma un Frenadol de la casa en la que entró de niñera a los 19 años y en la que sigue durmiendo muchas noches. "De joven tomaba algún optalidón, y luego alguna aspirina. Nada más", dice.
Resuelto el enigma, en la Conselleria de Sanidad le han expedido un SIP provisional. "Dicen que más adelante me enviarán el 'CHIP' (así lo llama ella, tan desacostumbrada como está)". Por eso, ya ha podido recoger la cita. Isabelín cuenta que, al entrar al centro de salud -donde ya se había corrido la voz del caso-, "todos los trabajadores se dejaron la faena para venir a verme y decirme lo bien que estaba". Finalmente, le han dado cita para el 10 de noviembre. Será la primera vez en 77 años que Isabelín haga perder un minuto y un euro a la sanidad pública. Pero aun así ha tenido que tragarse la lista de espera de cuatro meses.
"¡No sé qué les dirá el médico a las personas que van casi cada día!"
Además de tener una salud de hierro, Isabel Vercher es valiente e inquieta. Enviudó a los 51 años sin haber tenido hijos y, desde hace un tiempo, va a la Escuela Pública de Adultos de Xàtiva para refrescar la lectura y la escritura, que casi había olvidado y que ha recuperado. "Allí, oigo a muchas amigas decir que mañana no vendrán a clase porque tienen médico. Hay algunas que van casi todos los días a la consulta. ¡No sé qué les dirá el médico si van cada día!", explica. "Hay personas que lo necesitarán, pero hay otras que se lo han tomado como una costumbre lo de ir al médico", opina Isabelín. Al conocer el debate sobre el copago sanitario, Isabel Vercher lo ve una buena idea. "Según mi parecer, creo que sí estaría bien esa medida para que algunas personas moderaran un poco las visitas al médico y los medicamentos", subraya. Entre risas, ella bromea con su caso: "¡A mí tendría que devolverme dinero la Seguridad Social!". p. cerdà valencia

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