No, no es la última novela de Robert Jordan ni una novela de suspense. Llevo reflexionando sobre algunas vicisitudes de mi vida desde hace tiempo. El presente que vivo -familia, trabajo, hobbies, ...- son el resultado de una serie de casualidades y aleatoriedades fruto de la mejor carambola del destino. Si, reconozco que fui protagonista de mis decisiones, que considero acertadas; pero es increible como una situación puede llevar a otra y concatenar una linea de vida.
Dentro de esa línea de vida que he decidido seguir observo como entran y salen personas en mi camino; personas que han supuesto parte importante de mi vida, otras no, e incluso han llegado a orientar mi propio perfil profesional, para posteriormente desaparecer de ella. Muchas veces cuando desaparecen no han generado un cambio en nuestra vida, sino nosotros en la suya. En eso consiste la trama, la propia bidireccionalidad de las cosas.
Somos entes importantes, capaces de reorientar la vida de los demás, podemos cambiar el destino de las personas y las demás personas el nuestro. Cualquier acto nimio de nuestra vida, un comentario banal, un saludo, incluso esta propia entrada es capaz de generar una reacción en cadena de resultados inconmensurables. Quizás de eso trate el efecto mariposa.

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